¿Ángela Merkel para rato?

Una de las figuras más poderosas de los últimos años, la canciller alemana, Angela Merkel, ha decidido postularse una vez más para liderar al país germano. Si gana las elecciones generales de 2017 la fémina logrará su cuarto mandato. Esto ha llamado mucho la atención de la opinión pública internacional, ya que la estadista había declarado su deseo de retirarse después de 12 años al frente de la mayor economía de Europa. Pero como dicen las malas lenguas, el poder “engolosina” a todos y todas. Al parecer, la Merkel no ha sido la excepción.

La actual líder de Alemania milita en Unión Cristianodemócrata (CDU), organización política de mucho poder en el país europeo, y de claras intenciones derechistas.
La preparación de la campaña presidencial ya está en marcha, y la Merkel ha sostenido reuniones internas con líderes de su partido, en busca de apoyo para su nueva candidatura. Si bien la Merkel tiene un gran poder dentro y fuera del país, necesitará un espaldarazo de su organización, ya que sus políticas de austeridad a lo largo de su gobierno le han traído a la lideresa una gran cantidad de enemigos o críticos ácidos.
No obstante, hay que decir que durante el gobierno de Merkel la alemana se ha enfocado en alzar el Producto Interno Bruto (PIB) de su país. Actualmente Alemania está considerada como el motor económico de Europa, y por consiguiente, una de las claves políticas de la región y el mundo. Otra estrategia muy alabada por sus admiradores, es el acercamiento que ha realizado su gobierno con el gobierno de Rusia, liderado actualmente por Vladimir Putin. Ambas naciones tienen un pasado oscuro, marcado por dos Guerras Mundiales, además de una Guerra Fría, pero la Merkel ha marcado un punto y aparte en su política separatista. No obstante, ambos estadistas, Merkel y Putin, han sostenido más de una polémica por sus respectivas decisiones políticas. Pero hay que decir que los roces no han pasado de ahí.
Los detractores de la Merkel critican sobremanera su actuación durante crisis económica de 2008-2013. Básicamente las íes se han fijado en las medidas de extrema autoridad. Algunos estudiosos incluso han alegado que la Canciller alemana raya en el extremismo, sobre todo en su tratamiento de la crisis griega. Pero la Merkel no se ha encontrado con pocas barreras. Un crítico muy litigante ha sido el presidente griego Alexis Tsipras, quien no pierde oportunidad de dejarla en evidencia.

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